Un préstamo entre familiares puede sacar de un apuro a un hijo o a un hermano sin intereses abusivos, siempre que quede bien documentado y se trate con la misma seriedad que un crédito del banco.
Muchas familias prestan dinero de palabra y con la mejor intención. El problema llega años después, cuando Hacienda pregunta por una transferencia importante, un hermano se siente perjudicado o el que pidió prestado deja de pagar. Un contrato sencillo y un trámite fiscal casi gratuito evitan la mayoría de estos disgustos. En este artículo verás qué debe incluir el documento, cómo se presenta el modelo 600, qué ocurre con los intereses en el IRPF y cómo cuidar la relación para que el dinero no rompa lo que más importa.
Índice
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Préstamo entre familiares o donación: la diferencia clave
En un préstamo existe la obligación de devolver; en una donación, no. Esa diferencia, que parece obvia, es la que Hacienda va a comprobar. Si un padre transfiere 30.000 euros a su hija y no hay contrato ni devoluciones, la administración puede entender que fue una donación y reclamar el impuesto correspondiente, con recargos. Si, por el contrario, hay un documento firmado, una autoliquidación presentada y cuotas pagadas cada mes, la naturaleza de préstamo queda clara.
Qué debe incluir el contrato
No hace falta notario: basta un documento privado firmado por ambas partes. Para que sea útil, incluye al menos:
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- Nombre, DNI y domicilio de quien presta y de quien recibe.
- Importe exacto y forma de entrega, siempre por transferencia bancaria.
- Plazo de devolución y calendario de cuotas, con fechas concretas.
- Tipo de interés pactado o, si no hay, la mención expresa de que es gratuito.
- Qué ocurre si se retrasa un pago y la posibilidad de devolverlo antes.
- Fecha, lugar y firma de ambas partes, con una copia para cada una.
El modelo 600: sujeto pero exento
El préstamo está sujeto al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, pero el artículo 45 de su texto refundido lo declara exento. En la práctica, no se paga nada, pero hay que presentar la autoliquidación. La Junta de Andalucía y la Agencia Tributaria de Galicia lo explican igual: modelo 600 marcado como exento, presentado por quien recibe el dinero. En Galicia y Cataluña el plazo indicado es de un mes desde la firma del contrato; revisa el de tu comunidad.
La Agencia Tributaria de Cataluña añade un detalle práctico: hay que adjuntar el contrato y no es necesario acreditar el parentesco, porque un préstamo a un familiar se trata igual que entre particulares. Presentar el modelo da fecha cierta al documento y es tu mejor prueba ante una posible comprobación.
¿Hay que cobrar intereses?
La ley del IRPF presume que los préstamos son retribuidos, salvo prueba en contrario, y valora esa retribución con el interés legal del dinero vigente al final del año. Por eso, si prestas sin intereses, conviene que el contrato lo diga claramente y que todo sea coherente con esa gratuidad. Si pactas intereses, quien presta debe declararlos en su renta como rendimientos del capital mobiliario.
La Biblia ya pedía a Israel no actuar como usurero con el hermano necesitado (Éxodo 22:25). Un interés moderado o ninguno puede ser una expresión de amor, siempre que esté documentado.
Riesgos que nadie menciona
- Impagos: si quien recibe pierde el empleo, el que presta puede quedarse sin sus ahorros.
- Conflictos entre hermanos: lo prestado y no devuelto puede discutirse al repartir una herencia.
- Bancos y avales: algunas entidades preguntan por préstamos familiares al estudiar una hipoteca, ya que es una deuda más.
- Fallecimiento: la deuda pendiente pasa a formar parte de la herencia de quien prestó.
Durante la devolución: orden y constancia
Una vez firmado el contrato, la clave es la coherencia. Programa una transferencia periódica con un concepto reconocible, por ejemplo “cuota 4 de 24 préstamo”, y evita mezclar esas devoluciones con otros pagos familiares. Si cambian las circunstancias y necesitáis ampliar el plazo o rebajar la cuota, ponedlo por escrito con una adenda firmada por los dos. Conserva todos los justificantes durante años: son la prueba de que existió un préstamo real y no una donación encubierta. Si finalmente decides perdonar la parte pendiente, recuerda que esa condonación puede tratarse como una donación y tributar como tal.
Lee también: Qué dice la Biblia sobre las deudas, los préstamos y el dinero
Cuidar la relación familiar
El Salmo 37:21 recuerda que el impío toma prestado y no paga, pero el justo tiene misericordia y da. Quien pide debe tomarse en serio su compromiso; quien presta debe hacerlo solo con lo que podría perder sin resentimiento. Hablad con claridad desde el principio, revisad juntos el calendario y, si surge un problema, conversad antes de que se acumulen las cuotas. Prestar a un familiar debería unir, no convertir cada comida de domingo en un ajuste de cuentas.
Conclusión
Un préstamo entre familiares bien hecho combina generosidad y orden: contrato firmado, transferencias identificadas, modelo 600 presentado en plazo y devoluciones registradas. Decide con calma si cobrar intereses, informa al resto de la familia cuando sea prudente y no prestes nunca lo que necesitas para vivir. Así ayudas a quien amas sin poner en riesgo tu paz ni la de los tuyos.

Fernando Peres comenzó su trayectoria en el mundo de los blogs en 2015, cuando decidió compartir sus pasiones y conocimientos a través de la escritura en línea. Desde entonces, se ha dedicado a crear contenido sobre fe, oración y espiritualidad, junto con finanzas personales, organización familiar y desarrollo personal, para ayudar a vivir con más serenidad, responsabilidad y esperanza. Bienvenido a mi blog; espero que te guste.
